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La Micronesia española

Los españoles nos quedamos muy sorprendidos cuando, en 2002, el aguerrido ejército español liberó heroicamente un islote frente a Ceuta que había sido tomado por una pandilla de marinos marroquíes: la isla de Perejil.

Todo el mundo ha oído hablar de las Chafarinas, Alhucemas, las Columbretes…. y hasta de la isla de Sa Porrassa en Mallorca (por un tiempo musulmana y hasta inglesa, por eso los guiris campan tan a sus anchas por Magaluf).

A bien seguro que también conocen las paradisíacas islas de la Polinesia, donde unas bellas nativas reciben al turista colgándole del pescuezo una gran guirnalda de flores. Sin embargo, quizá poca gente tenga conocimiento de nuestro Imperio Ultramar en el Pacífico: la Micronesia Española.

Pues sí, señores, nuestros inquietos conquistadores descubrieron, tiempo ha, las Marianas, las Carolinas, las Marquesas y un mogollón de islotes, atolones y peñascos en el Pacífico.

¡Inscribo en el Registro de la Propiedad estas tierras a nombre de mi señor, el rey Felipe!

Sin embargo, el Estado Español, consideró estos territorios cosa de poca monta (ni siquiera dignos de evangelizar) y los dejó en el ostracismo. ¡Siempre hemos sido muy dejaos!

Así que con el devenir de los tiempos, las ambiciones políticas (siempre insaciables) de franceses y alemanes y las contiendas bélicas, los fuimos perdiendo.

A finales del s. XIX, tras los llorados desastres de Cuba y Filipinas, los lobos se echaron sobre la oveja enferma y se apropiaron con diversos tratados (firmados y sellados) de la mayor parte de esos archipiélagos dispersos.

No obstante, el Estado Español, se reservó un pequeño muestrario de ellos, aunque sin tomar posesión, ni habitarlo, ni poner siquiera una triste bandera (tampoco hacía falta que fuera tan grande como la de la Plaza de Colón, con una de esas que regalan a la gente para recibir al Papa hubiera bastado).

Pese a todo, en 1949, un concienzudo funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores, desenterró unos legajos del “archivo muerto” y elevó a su jefe un informe sobre la pertenencia ya olvidada de lo que aún quedaba de aquel vasto imperio del Pacífico.

A saber: Güedes y Coroa (en las Marianas), los 33 islotes de Los Pescadores (en las Palaos) y O Acea (también llamada Matador, en las Carolinas).

 

Una de nuestras islas de la Micronesia. ¡No me digan que no es una pocholada!

Así que ya saben. Si quieren pasar unas vacaciones de esas con las que luego se puede presumir con los amigos, no necesitan ir a las Bahamas ni a las Seychelles, están en todo su derecho de colocar su sombrilla y su toalla en una de esas islas españolas de la Micronesia.

Eso sí, advertimos que vayan preparados porque se trata de islas ecológicas y vírgenes, donde no hay ni WiFi ni chiringuitos. Así que se recomienda llevar el transistor, unas bolsas de anacardos y unas latitas Cuca, o, alternativamente, seguir un curso de supervivencia en Tele5.

Una soirée en la Micronesia

 

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