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Le pagan una factura a una Pyme

Para la empresa madrileña Total Web Software, estas iban a ser unas navidades normales. Las navidades habituales de una pequeña pyme dedicada al desarrollo software. Sin embargo, un suceso inesperado lo ha cambiado todo y ha llevado el drama donde antes había felicidad: han cobrado una factura.

Sucedió una mañana fría de esta semana de principios de diciembre. Anabel López, responsable de administración, contabilidad, logística y de comprar las magdalenas del desayuno, entró en el área privada de su cuenta en el Banco Santander para comprobar el saldo y le dio un ataque al corazón. Había un ingreso. Y no un ingreso cualquiera, habían cobrado una factura emitida hacía 4 años a un cliente. Antes de fallecer en el suelo de su pequeño despacho, le dio tiempo a dar la señal de alarma.

A los pocos minutos, toda la empresa estaba al tanto de lo sucedido y el director, Benjamín Buenamano, había tomado medidas de emergencia. Ante la falta de alguien que supiera de contabilidad, a un desarrollador web junior apodado Pocoyo, que sabía de Excel, se le encomendó la tarea de llamar al cliente para pedirle explicaciones, permitiéndole amenazar con acciones legales de ser necesario.

Carolina Sanchéz-Molina, rubia y responsable de marketing, quedó encargada de correr a la delegación de Hacienda más cercana para informar del infortunio y pedir una rogatoria para que el fisco no les hiciera una inspección. A la vuelta de la visita, se le encomendó también ir a una oficina del Banco Santander para dejarle claro al subdirector, previa espera de una cola de 4 horas, que no se preocuparan, que se trataba de un caso aislado que no se volvería a repetir.

Decenas de familias afectadas

El inesperado suceso ha causado un terremoto en la vida de decenas de familias relacionadas directa e indirectamente con la empresa. Los siete trabajadores en nómina no saben qué va a pasar con sus puestos de trabajo, y tienen miedo de que a finales de mes cobren una nómina. Los dueños de locales vecinos, antes amigos y compañeros, ahora les miran con desconfianza y les escupen al cruzarse con ellos por la calle.

Las familias de los trabajadores están en un sin vivir. Ante la amenaza de que este año puedan tener dinero para los carismáticos regalos navideños, algunos se han encerrado en su casa y se niegan a salir. Otros han huido del país a regiones australes. Incluso ha habido un caso de suicidio por despliegue aerodinámico desde una ventana.

Pero lo peor son los niños. Están sufriendo acoso escolar en sus colegios. Los psicólogos del centro están haciendo turnos de 10 horas para tratar de encontrar las raíces psicosociales del trauma. Uno de los niños, especialmente afectado de estrés post-traumático, va por los pasillos afirmando que él es un Pokemon que se cayó de un teléfono y que necesita volver a su casa.

Mensaje del gobierno

El caso ha llegado a las más altas esferas. El Ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, ha pedido en rueda de prensa a las empresas españolas que cesen de inmediato en estas prácticas y ha anunciado que tomará medidas contra aquellas que persistan en pagar las facturas a sus proveedores.

Luis de Guindos, Ministro de Economía, ha llegado más lejos y ha acusado de egoísmo y falta de patriotismo a las empresas que han pagado facturas. “Sabemos quiénes son e iremos a por ellas. El gobierno protege y protegerá al pequeño empresario español contra esta infamia“.

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