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Ulises XV: La conspiración de la pólvora

Guy Fawes, una vez radicalizado

Las estratagemas y evasivas de los políticos corruptos actuales no son nada nuevo bajo el sol. Joyce hace referencia en Ulises a una muy sibilina.

 

  • En el capítulo 9, Stephen, reunido con un grupo de intelectuales en la Biblioteca Nacional, suelta en un momento dado una larga y sesuda perorata en la que, entre otras cosas, afirma:

Warwickshire jesuits are tried and we have a porter’s theory of equivocation

Los jesuitas de Warwickshire son juzgados y tenemos la teoría del equívoco de un portero.

 

  • En el capítulo 10, O’Molloy entra en una antigua cámara de la abadía de St. Mary, convertida en almacén, y dice a Lambert:

I thought you were at a new gunpowder plot.

Pensé que andabas metido en una nueva conspiración de la pólvora.

 

Ambas citas aluden a un hecho histórico, conocido como la Conspiración de la Pólvora (Gunpowder Plot), acaecido en Londres en Noviembre de 1605.

Guy Fawes a punto de armar la gorda

Un grupo de provinciales católicos, liderados por Robert Catesby y Guy Fawes, descontentos con el trato de la Corona, lideraron una conjura para volar el Parlamento Británico y acabar con la vida del rey James I, de su familia y de la mayor parte de la aristocracia protestante.

A tal fin, depositaron 3 docenas de barriles de pólvora en los sótanos del Parlamento, esperando el momento propicio para hacerlos estallar.

Sin embargo, la conjura fracasó y los responsables materiales fueron detenidos y ejecutados.

 

 

Ignacio de Loyola

Henry Garnet, jesuita provincial de Warwickshire, y uno de los presuntos ideólogos del atentado, fue llevado a juicio. Basó su defensa en la así llamada “doctrina del equívoco o de la ambigüedad”, manteniendo que su estrategia de engañar a la acusación (con el consiguiente perjurio por haber jurado decir la verdad ante la Biblia) era perfectamente ética porque lo estaba haciendo “a mayor gloria de Dios” siguiendo el lema de su orden (Ad Majorem Dei Gloriam, acuñado por san Ignacio de Loyola, su fundador).

Desterrado de Inglaterra, volvió, siendo finalmente ahorcado en Tyburn en junio de 1608. Fue canonizado en 1970.

 

  • Shakespeare, en Macbeth [II, 3], ironiza sobre esa estratagema jesuita.

Macduff y Lennox llaman a la puerta del castillo. El portero, tras una noche de borrachera, se despierta imaginándose ser el cancerbero del mismo infierno:

-Who’s there, in the other devil’s name? Faith, here’s an equivocator, who could swear in both the scales against either scale; yet could not equivocate to heaven.

-¿Quién va, en nombre del otro diablo? A fe mía que tenemos aquí a un equivocante que podría jurar en cualquiera de los dos platillos de la balanza, pero que no podría equivocar al cielo.

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